Nostalgia culinaria guatemalteca

Inmigrar, de por sí es difícil; tomar la decisión es aún más. Unos planean vivir en suelo extranjero por unos meses que se convierten en años.

Otros, por motivos diversos, después de un tiempo cambian los planes a radicar por tiempo indefinido en la nación que da el cobijo.

La adaptación a otra geografía, incorporarse a otras costumbres y tradiciones, aprender otro idioma, y degustar otra comida son parte del proceso migratorio.

A otro país se llega con los sueños, las metas, la idiosincrasia del país de origen y con las recetas de las abuelas.

Esto es lo bonito, poder fusionar la cultura propia con la ajena. Y respecto a los placeres de la vida, está el de comer.

Los días pasan como hojas que caen del árbol y se hace más intenso la nostalgia de comer chuchitos, tamales, garnachas, churrascos o un buen plato de chanfaina, con los sazones y especias que le dan el sabor original.

Sin dudas, lo primero que extraña un migrante son sus seres queridos. Aunque usted no lo crea, lo segundo es la comida; y como no extrañar los shucos, el pulique, el jocón, el mole, los tamalitos con hojas de milpa o el famoso caldo de gallina criolla...

Por eso es lógico buscar al calor de los familiares los exquisitos platillos guatemaltecos o en restaurantes que en su menú incluyan la cocina chapina.

Aunque se pueden preparar la mayoría de platillos, existen otros que por su complejidad o la falta de ingredientes en algunos lugares, no se pueden preparar en los Estados Unidos.

Por eso, cuando el migrante regresa a su terruño vuelve con esas ansias de comer todo lo que por años ha deseado, pero lo disfruta más si es rodeado de su gente.

Indudablemente, la comida de cada país tiene un sabor diferente. Y entre nostalgia y recuerdos es gratificante, cerrar los ojos delante del platillo preferido e imaginarse que está en su terruño, rodeado de su familia.

Es emocionante oler las delicias. Y, cuando se abre los párpados, lo único sobre la mesa es la comida y las tortillas recién sacadas del comal; sientes que caes en espiral, solo queda la esperanza de volver a la patria.

En Houston, Texas hay infinidad de lugares para comer rico, entre los las recomendaciones, están: Chapinlandia Bakery y cafetería atendida por Mariola Rodas, el famoso foodtruck Tacos Reina, y para toda clase de eventos Taquiza y antojitos K & K de Denisse Marroquín.

¡Buen provecho!

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