Guatemala: el desarrollo durante la post-pandemia

Eso se puede lograr con un estricto plan de trabajo. Se necesita visión, acción y sentido de solidaridad. Porque Guatemala sí vale la pena.

Este último año ha sido mundialmente de muchos retos para todos los países. Ha desnudado las grandes carencias de unos y las fortalezas de otros al sobreponerse a las adversidades a velocidad de lo que son precisamente: países desarrollados. Algo se ha aprendido de todo esto y habrá que sobreponerse. Tristemente a Guatemala la tienen de rodillas; sin embargo, al levantarse, ¿Por dónde empezar? Propongo iniciar con los siguientes pasos:
El primero es realizar una re-ingeniería en todo el sistema de salud. Habrá que invertir en un sistema hoy por hoy totalmente colapsado. Eso inicia desde una completa re-estructuración a nivel administrativo, luego operativo y finalmente de infraestructura. El recurso humano debe tener un respaldo total para cumplir sus objetivos, apoyado de los insumos apropiados que son obvios: más personal, más hospitales que geográficamente estén descentralizados, más equipo médico, más medicinas, más conciencia a la atención nacional de los enfermos.
El segundo es la inversión en los sectores económicos que oxigenan la producción del país, y que promueven la generación de empleos populares, como por ejemplo el sector turismo, y al rededor del mismo el sector de hoteles y restaurantes, el transporte, entre otros. Hay que recordar que para atraer la inversión, especialmente la extranjera directa, es imprescindible tener en el país una certeza jurídica que permita la confianza de los inversores.
Tercero: promover el trabajo virtual en Guatemala. Ofrecer al mundo mano de obra digital. Ejemplo de ello son los famosos “Centros de Llamadas” o “Call Centers”, en donde el desarrollo de las labores es posible realizarlo de manera muy profesional desde un computador, en la comodidad del hogar creando un apropiado ambiente de trabajo. Servicios en esta modalidad pueden prestarse a bancos, almacenes, fábricas, hospitales, y muchos más.
Y el cuarto paso es la adaptación del país a los pasaportes virtuales que permitan la movilidad de las personas, totalmente identificadas, obviando de esta manera los engorrosos procesos de renovación burocráticos, además de evitar la escasez de cartillas. Se puede utilizar tecnología avanzada para la captura de rostro y huellas digitales.
Los anteriores cuatro pasos son tan solo una propuesta al inicio de un desarrollo de país post pandemia. Eso solamente se puede lograr con un estricto plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo. Este plan debe ser real, medible y sujeto a evaluación para poder determinar su avance. Indudablemente con el apoyo orquestado de la comunidad migrante solidaria y propositiva. Este plan no debe ser ejecutado por los mismos que tienen al país de rodillas. Se necesita visión, acción y sentido de solidaridad. Porque Guatemala sí vale la pena.

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