“Me dispararon, por favor ven”, dijo migrante guatemalteco herido en tiroteos en Atlanta

El migrante guatemalteco Elcias Hernández-Ortiz, de 30 años, se está debatiendo entre la vida y la muerte. Él es el único sobreviviente de los tiroteos que dejaron ocho muertos en tres salones de masajes asiáticos en Atlanta, Estados Unidos.

De acuerdo con varios medios estadounidenses, Elcias es mecánico y dueño de un taller de reparación de vehículos en esa ciudad. Resultó gravemente herido cuando se dirigía a enviar una remesa para sus papás en Guatemala.

Flor González, de 27 años, esposa del guatemalteco, contó a la cadena de noticias Univisión que al lado del salón Young´s Asian Massage Parlor, donde ocurrió uno de los tiroteos, hay una oficina de envío de remesas.

La llamada de angustia

“Me dispararon, me dispararon, por favor ven, te necesito”, le dijo Elcias en una breve y angustiosa llamada que hizo a su esposa Flor desde su teléfono celular.

Al escuchar el pedido de auxilio, la mujer y su hija Yoseline, de 9 años, corrieron en dirección al salón Young’s Massage Parlor, el cual queda cerca de su casa.

En una entrevista a The Washington Post Flor contó que todavía vio el cuerpo de su esposo tirado en el suelo, rodeado de policías y ambulancia, pero ya no pudo hablar con él.

Según el medio escrito, Elcias recibió una bala en la frente que luego bajó a la cara y pasó por la garganta. El proyectil tocó el pulmón y se quedó en el estómago. Sin embargo, los médicos aún no han podido retirarla por lo complicado de la situación.

“Está intubado y cubierto de gazas. Estoy convenida que está consciente. Le recordé la frase que siempre me decía: ‘que nada ni nadie pueda derrumbarlo o derribarlo’”, dijo Flor, quien ya visitó a su esposo en un hospital de Atlanta.

Adicción sexual habría motivado tiroteos

Por los tiroteos fue detenido Robert Aron Long, de 21 años. El joven estadounidense fue aprehendido en el condado Crisp, ubicado a unos 240 kilómetros al sur de Atlanta.  

El sospechoso les habría dicho a los investigadores que los atentados no tuvieron una motivación racial, sino porque estos le mantenían activa su adicción al sexo.

“Para él, eran una tentación que quería eliminar”, dijo Jay Baker, capitán de la oficina del alguacil del condado de Cherokee.

Después de los tiroteos, Aron estaba de camino a Florida para perpetrar otros ataques.

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