Migrantes guatemaltecos pasan días difíciles en Los Ángeles

«Migrantes guatemaltecos pasan días difíciles en Los Ángeles», es un artículo elaborado desde Los Ángeles por el periodista Moisés González.

Los guatemaltecos Ricardo, Sergio y Pedro viven días difíciles en Los Ángeles, Estados Unidos.

Migraron a esa nación y con su trabajo y envío de dólares al país, ayudan a sus familias y también sostienen parte de la economía de Guatemala.

Sin embargo, la inesperada pandemia del Coronavirus Covid-19 que obligó al cierre de negocios en Estados Unidos, los dejó sin ingresos.

Los guatemaltecos ya no pudieron enviar remesas a sus parientes porque deben cubrir sus gastos con los pocos ahorros que les quedan.

Santay: «Tenemos miedo de salir»

Ricardo Santay migró de Guatemala y ahora vive en Los Ángeles.

Cuenta que el cierre de los negocios por el coronavirus, los dejó sin empleo. Comenta que antes de la emergencia enviaban dinero a sus seres queridos, pero ahora no han podido.

Reconoce que ello afecta a sus familias, pero también a las comunidades donde residente porque muchos proyectos se han detenido.

En los emocional, Santay confiesa que le da miedo salir a la calle por temor a contagiarse del coronavirus.

«No sabemos qué pueda pasar, pero esperamos que esto llegue a la normalidad cuanto antes», comenta Santay.

Arévalo: «Llevo dos meses sin trabajo»

Sergio Arévalo es otro angustiado guatemalteco que lucha por sobrevivir en Estados Unidos.

Explica que antes mandaba dinero a sus parientes, pero ahora no ha podido. El desempleo ha cobrado factura y ya no pudo enviar «aunque sea US$150» a sus seres queridos.

Al migrante guatemalteco le preocupa no enviar apoyo económico porque en las áreas rurales de Guatemala la situación es más difícil.

Lo que consuela a Arévalo es que su familia en el país está unida. En su caso, dice que lleva dos meses sin trabajo.

«Estar encerrado es desgastante», añade. Al principio no lo resintió, pero al mes del encierro empezó a preocuparse porque el dinero ahorrado se termina.

Morales: «Solo queda confiar en Dios»

Pedro Morales es de pocas palabras. Es otro migrante guatemalteco que dejó su patria en busca de un futuro mejor.

Lamenta que todos los negocios estén cerrados porque esta situación golpea el bolsillo de los trabajadores que se quedaron sin ingresos.

«Solo queda confiar en Dios», dice Morales. Añade que la confianza en la Providencia Divina es porque nadie sabe la fecha o el día en que todo volverá a la normalidad.

La mayor caída de remesas

La caída de las remesas, que será la más abrupta de la historia reciente, se debe en gran parte al desplome de los salarios y el empleo de los trabajadores migrantes.

Este sector suele ser más vulnerables a la pérdida de puestos de trabajo y de salarios durante las crisis económicas de los países que los albergan.

Según las previsiones, las remesas que se envían a los países de ingreso bajo y mediano, caerán un 19.7 por ciento, hasta ubicarse en los US$445 000 millones, lo que representa la pérdida de un flujo de financiamiento vital para muchos hogares vulnerables.

En Los Ángeles, Estados Unidos, la frustración se apodera de los migrantes guatemaltecos que no pueden ayudar a sus familias con el envío de dinero.

Muchos de ellos que trabajaban en bares y restaurantes como cocineros, valet parking o lavaplatos, entre otros muchos puestos, han perdido sus empleos.

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